El Excmo. Ayuntamiento de Trujillo ha rehabilitado y restaurado la iglesia de la Preciosa Sangre de Cristo para destinarla a Centro de Atención de Visitantes para formar parte del patrimonio histórico de Trujillo y servir como exponente museístico de la ciudad. En la restauración se han respetado los restos de pinturas originales de la iglesia y los elementos constructivos.

Organizada la exposición en diversos ámbitos se muestra información histórica sobre la iglesia, y sobre su mecenas, así como facsímiles de documentos sobre su construcción. Este edificio fue sede del Cabildo de Capellanes de Trujillo, iglesia erigida entre los años 1630 y 1635 en cumplimiento de una cláusula testamentaria del Inquisidor de Granada, don Gabriel Pizarro de Hinojosa, natural de Trujillo y según los planos del arquitecto Gabriel Pentiero. Un edificio que en su origen presentaba un aspecto sobrio, muy del gusto barroco, de planta cruciforme, con transepto y crucero cubierto por una cúpula sobre pechinas y al exterior por un cimborrio de ladrillo.

El centro museístico se completa con una zona en la que se exponen los más importantes descubridores de América, nacidos en Trujillo: García de Paredes, Pizarro, Orellana, Inés Muñoz… así como otros conquistadores extremeños de enorme relevancia en la historia del Nuevo Mundo.

Asimismo, el pozo existente en la iglesia, sirve para contextualizar una reducida zona donde se exponen datos históricos sobre el abastecimiento de agua en la ciudad.
En otra zona, la más amplia del Centro de visitantes, dividida en cuatro sub-zonas, muestra piezas, documentos e información gráfica, sobre hitos históricos relacionados con la época del Nuevo Mundo, desde dos diferentes puntos de vista: la navegación y los descubrimientos por tierra.

En la zona central, dominada por el palo mayor de una nave de la época, se observa un foso circular donde se exponen réplicas de piezas incas de oro y plata, junto a lingotes de ambos metales. Se representa así el mito del Dorado, como uno de los acicates que movieron a los descubridores a realizar muchas de sus arriesgadas exploraciones.

El País de la Canela, es el otro gran mito motivador de grandes descubrimientos en tierras del Nuevo Mundo. Piezas en vitrinas, elementos gráficos y audiovisuales, junto a la contextualización general de este ámbito, definen la esencia del discurso expositivo.

En otra zona se expone a través de elementos de intermediación gráfica y audiovisual, la enorme importancia que alcanzó Trujillo y sus habitantes en el descubrimiento y conquista del Nuevo Mundo. La línea argumental del discurso, pretende en este ámbito exponer ante los visitantes; no sólo la excepcional participación de la ciudad, sino la implicación de cientos de ciudadanos anónimos (casi un millar) que se desplazaron a las Indias para contribuir con sus trabajos al desarrollo y construcción de un mundo diferente y desconocido, que ofrecía la oportunidad de participar en una aventura extraordinaria y que podría aportar nuevas expectativas a sus vidas.

En la zona titulada: “La religión y el Descubrimiento” y “La trascendencia del Descubrimiento del Nuevo Mundo”, se exponen dos paneles gráficos que muestran la enorme trascendencia que el Descubrimiento de un nuevo continente tuvo para el mundo, y la diferencia que marcó el sentido evangelizador de la Conquista, respecto a las que realizaron otros países con posterioridad.

MÁS INFORMACIÓN:

927 322 677

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